Friday, August 17, 2007

Ir y venir


Deseaba hundirme en mi propio pozo. Estábamos en un museo que, como muchos otros edificios del centro histórico está inclinado y en cualquier momento se puede venir abajo; esa noche se inauguraba una exposición de pintura.

Él me acompañó y al terminar de observar los cuadros, salimos por un poco de vino al vestíbulo, suficiente para sentir calor en el rostro y querer más alcohol en las venas. Dispuestos a dejarnos llevar por el deseo de seguir despiertos y perdernos en alguna cantina maloliente donde los tragos son baratos y el ambiente bohemio, emprendimos una caminata por el perímetro de la Alameda Central, de entre de las sombras de los árboles se distinguían personas que se fundían en la oscuridad.
Íbamos agarrados de la mano y cuando sentía pasos detrás de nosotros le apretaba los dedos, mientras que en mi mente estaba confabulando el momento en que iba a pronunciar las palabras Te amo por primera vez, cuando en eso, enfrente ya de Bellas Artes con su majestuosidad blanca de testigo silencioso, se detiene y sin verme a los ojos me dice que no puede seguir más con "esta relación", que necesita espacio y tiempo para "si mismo". Al escuchar esas palabras que parecían taladrar mi pecho, una lágrima humedeció mi mejilla izquierda.
Estábamos parados en un punto estratégico donde se observaba el paisaje urbano iluminado del centro capitalino compuesto por edificios de distintos estilos arquitectónicos: al fondo se alcanzaba a vislumbrar una parte de la catedral, en frente de nosotros estaban el de sears, telmex y a un costado, el nuevo inmueble que resguarda la Secretaría de Relaciones Exteriores. Lo que estaba viendo me conmovió, quería correr sin un destino fijo y olvidar esa frase que acababa de retumbar en mis oídos.
En ese momento, la tierra comenzó a moverse con una furia que no pudimos mantenernos en pie, era un sismo de gran intensidad que ocasionó se abriera una zanja exactamente donde estábamos tirados, él se cayó al vacío, mientras yo, sobre el concreto, observaba como todo se derrumbaba.

2 comments:

almartirio auditivo said...

qué fue de los cabezales? no se dejó? Abrazo.
a

Fergus said...

El terremoto que hay dentro de nosotros es más que un cataclismo que puede desaparecer al planeta